La Luna no es de nadie… por ahora
“Cariño, te regalo la Luna“. Eso le debió decir Roman Abramovich a su nueva jaca hace bien poco, cuando le dio un vale por una parcelita de sólo 40 hectáreas de esta.
Se trata del nuevo timo para millonarios, esa gente que tiene tantas cosas que no les basta con regalarse una colonia o unos calzoncillos de rombos del mercadillo.
Ahora lo que se lleva no es gastarse el dinero en limusinas, joyas, putas o alcohol, sino en AIRE. Sí, habéis leído bien: en aire, por que aunque digan que son propiedades lunares, en realidad lo que te están vendiendo es un cartel con un montón de gente señalándote y riéndose de ti.
En teoría el chanchullo este consiste en que tu pagas a una empresa y esta te adjudica un terreno en nuestro satélite. Dicha empresa tiene la obligación de regular las actividades que se produzcan en él, cosa muy bonita de no ser porque todo esto es ILEGAL (ilegal y gilipollas, porque comprar algo que no podrás ver a menos que dispongas de un telescopio…), que para algo existe el Tratado del Espacio Exterior. Tratado que, por otro lado, tuvimos los santos cojones de instaurar dando por supuesto que el espacio es nuestro, prohibiendo la conquista de algo que no sabemos si tiene dueño.
El caso es que hoy, leyendo la noticia que explica la tontería esta que os acabo de contar, me ha venido una pregunta a la cabeza: ¿qué pasará el día que podamos edificar en otros planetas? ¿nos daremos de hostias por la soberanía de los mismos?
Me imagino volviendo a los tiempos de las conquistas, abriendo guerras terrestres por áreas interplanetarias, y me acojono sobremanera. Por que claro, siendo un cacho de tierra inútil como es ahora la Luna (ahora que no tenemos medios para explotarla, quiero decir), no hay ganas de buscarse enemigos por ella, pero… ¿y si estuviese rellena de petróleo? Creamos por un momento en este imposible supuesto. La cosa cambia, ¿eh?


Madrid, 9 de febrero de 2005. Se discutía en el Senado una de esas tonterías mucho más importantes que el precio de la vivienda o la inseguridad ciudadana. En un momento dado, el entonces senador Juan Van-Halen,
Convertirte a ti mismo en una marca es difícil, muy difícil, y Obama lo ha conseguido (con ayuda, claro). Hacía mucho tiempo que no veía nada similar. Ha pasado de ser un completo desconocido a ser nuestro salvador en pocos meses. El hombre elegido para sacarnos de la crisis. Y sí, hablo en plural, porque no es el nuevo héroe de EEUU, sino del mundo.