“El club tiene la obligación de devolver a la sociedad parte de lo que nos da y la mejor forma de hacerlo es utilizando el fútbol como herramienta, para llevar esperanza a millones de niños vulnerables de todo el mundo”
Estas son las palabras de Joan Laporta, presidente del F. C. Barcelona, el día que decidió romper con la irracional aunque respetable tradición de no llevar publicidad en la camiseta del primer equipo. A diferencia de otros clubs, este hecho no le iba a reportar grandes beneficios, sino todo lo contrario…
Según fuentes oficiales, además de llevar logo de Unicef en la elástica, el Barça se compromete a donar a esta ONG el 0,7% de sus ingresos durante 5 años. Si nos atenemos a informaciones que dicen que su presupuesto para este curso será de 315.000.000€, tenemos que regalarán alrededor de 2,2 kilazos sólo en 2009. Y eso sin tener en cuenta que lo más seguro es que aumente en los sucesivos, claro.
Sabiendo que el top de ingresos en este aspecto lo encabezan Madrid, Chelsea y Manchester, con 20, 16 y 15 millones anuales cada uno, ¿no sería más beneficioso para ambas partes que el Barça se embolsase una cantidad como esa, se quedase con la mitad y le diese otra mitad a la gente que más lo necesita?
De esa manera podrían aportar más del cuádruple a la causa, además de ganar otro tanto para invertirlo en fichajes no imperialistas ni prepotentes, sino ideados desde el ingenio y el esfuerzo.
No hay que ser muy listo para llegar a esa conclusión, digo yo… a menos que las intenciones sean otras.